Una ofensiva conjunta de la Policía Nacional y el Ejército sacudió a Barranquilla durante la madrugada de este viernes 16 de octubre, con un balance de 56 personas capturadas en el marco de la operación Blindaje 360, desplegada para combatir a las estructuras criminales que afectan la seguridad ciudadana en la capital del Atlántico. En el operativo participaron 587 uniformados, quienes adelantaron 34 diligencias de registro y allanamiento dirigidas contra presuntas organizaciones vinculadas con homicidios, extorsiones, hurtos, tráfico de estupefacientes y disputas por el control territorial. De acuerdo con el balance divulgado por el presidente Abelardo De la Espriella en su cuenta de X, con corte a las 4:00 de la mañana se contabilizaron 28 capturas en flagrancia y otras 28 por orden judicial. Las autoridades reportaron que los detenidos estarían relacionados con diferentes conductas delictivas. Dieciséis capturas corresponden a presunto concierto para delinquir, 13 a hurto, nueve a tráfico de estupefacientes, ocho a porte ilegal de armas de fuego y tres a homicidio. Las siete restantes están asociadas con otros delitos. Entre los capturados figuran presuntos mandos y cabecillas que, según el reporte oficial, estarían vinculados con cinco estructuras criminales: el Clan del Golfo, Los Costeños, Los Pepes, Los del Freseo y Los Porteños.
La operación busca debilitar las capacidades de estas organizaciones, afectar sus fuentes de financiación y frenar las actividades ilegales que generan temor entre los habitantes de Barranquilla y su área de influencia. Tras entregar el balance, el presidente Abelardo De la Espriella defendió la ofensiva de la fuerza pública y aseguró que el Estado mantendrá las acciones contra quienes amenacen la tranquilidad de los ciudadanos. “Ya no serán los ciudadanos de bien, los ciudadanos decentes y trabajadores, quienes sientan intranquilidad: serán los delincuentes quienes padezcan el terror y el pánico por el accionar del Estado”, manifestó el mandatario. Los resultados de Blindaje 360 representan un nuevo golpe contra las estructuras señaladas de participar en actividades criminales en la ciudad. La efectividad de la ofensiva también dependerá de que las investigaciones avancen y las autoridades judiciales determinen las responsabilidades individuales de los capturados.

