La presencia militar de Estados Unidos en América Latina vuelve a generar debate ante los reportes sobre un posible despliegue de hasta 600 soldados para participar en entrenamientos y operaciones de cooperación con fuerzas de países de la región. De concretarse en los términos descritos por The New York Times, el contingente superaría el máximo de efectivos estadounidenses registrados en Colombia durante los años más intensos del Plan Colombia. Según el diario estadounidense, los primeros militares de la 10.ª División de Montaña, con sede en Fort Drum, Nueva York, llegaron a Panamá para participar en ejercicios de entrenamiento en la selva. Posteriormente, parte de las tropas podría participar en maniobras conjuntas con fuerzas de Colombia y Honduras. Sin embargo, la información ha sido objeto de controversia. La Embajada de Estados Unidos en Panamá rechazó que 600 soldados vayan a desplegarse en ese territorio y aseguró que actualmente participan 120 militares en un curso temporal de capacitación, que finalizaría el 25 de octubre. Según la representación diplomática, los participantes regresarán a sus unidades una vez concluya el entrenamiento. La diferencia entre ambas versiones deja interrogantes sobre el número de efectivos que viajarían a cada país, la duración de las misiones y el alcance real de las actividades militares previstas. El antecedente del Plan Colombia El posible despliegue ha llamado la atención por su comparación con el Plan Colombia, durante el cual la presencia militar estadounidense en el país alcanzó un máximo de 563 efectivos en 2007, según los registros citados por Adam Isacson, director de Supervisión de Defensa de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA). De acuerdo con esos datos, una fuerza de 600 soldados superaría ese registro histórico. No obstante, la comparación depende de que el despliegue anunciado se materialice en las condiciones descritas por el medio estadounidense. Durante el Plan Colombia, los militares de Estados Unidos cumplían funciones de entrenamiento, asesoría y apoyo logístico, sin autorización para participar directamente en combates. En el nuevo escenario, el reporte señala que algunos efectivos podrían brindar seguridad a helicópteros estadounidenses y actuar como fuerza de respuesta ante dificultades que enfrenten unidades de operaciones especiales que asesoran a militares locales. Washington cambia el enfoque de sus ejercicios La información coincide con una reorientación de los ejercicios militares estadounidenses en el hemisferio occidental hacia la lucha contra los carteles del narcotráfico y las organizaciones consideradas terroristas por Washington. Según el reporte, las tropas participarían en el ejercicio Southern Vanguard, previsto en Colombia para finales de octubre, mientras otras rotaciones tendrían como destino Honduras. También se contemplan recursos adicionales de aviación, tripulaciones y personal de mantenimiento para mejorar la capacidad de transporte y respuesta. Aunque los movimientos descritos serían temporales, el diario estadounidense plantea que este tipo de rotaciones podría convertirse en una característica más habitual de la presencia militar de Estados Unidos en América Latina. Por ahora, siguen sin conocerse todos los detalles sobre la distribución de los efectivos y las tareas específicas que cumplirían en cada país. La diferencia entre el reporte periodístico y la versión oficial de la Embajada estadounidense en Panamá mantiene abierta la discusión sobre la magnitud y el alcance de la operación regional.

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