La controversia por el trámite del Presupuesto General de la Nación para 2027 escaló en el Congreso, luego de que se advirtieran presuntas irregularidades en la aprobación del artículo 65 del proyecto. El episodio abrió un debate sobre la responsabilidad de los funcionarios y legisladores encargados de garantizar que la iniciativa cumpliera con todos los requisitos legales. Los cuestionamientos apuntan tanto al equipo jurídico del Ministerio de Hacienda como a los responsables de la revisión y aprobación de los textos en las plenarias del Senado y la Cámara de Representantes. La principal preocupación es que una inconsistencia en el procedimiento pueda comprometer el resultado de semanas de discusión presupuestal. El representante liberal Octavio Cardona cuestionó la actuación de los funcionarios del Gobierno y puso en duda el rigor con el que se adelantó el trámite. “¿Dónde queda la responsabilidad de los abogados del MinHacienda? Se pierde el trabajo de Cámara y del Senado por falta de cuidado y rigor de funcionarios del Gobierno”, manifestó el congresista. En la misma línea, el senador Carlos Fernando Motoa criticó el manejo del proyecto y recordó la importancia de que los ponentes y las mesas directivas hagan un seguimiento riguroso de cada etapa del procedimiento legislativo. “Es insólito lo sucedido con una ley importante como lo es PGN”, afirmó Motoa, quien también cuestionó la inclusión de disposiciones relacionadas con las competencias del Consejo Nacional Electoral en una ley de carácter temporal. Por su parte, el senador Antonio Correa, del Partido de la U, atribuyó lo ocurrido a las presiones por acelerar la aprobación del presupuesto y a la falta de concertación durante el debate. El congresista sostuvo que el afán por presentar resultados políticos habría terminado afectando la calidad del procedimiento. En su opinión, el episodio demuestra la necesidad de fortalecer los controles y la responsabilidad de quienes participan en la elaboración y aprobación de las leyes. La controversia por el artículo 65 El origen de la disputa estaría en una proposición que modificaba el artículo 65 del proyecto presupuestal. Según los cuestionamientos conocidos, esa modificación habría quedado incorporada en el texto como si hubiera sido aprobada por la plenaria del Senado, pese a que no aparecería registrada como una proposición avalada por esa corporación. La Cámara de Representantes, entretanto, habría aprobado una versión diferente del artículo. Esta discrepancia planteaba la necesidad de unificar los textos mediante el procedimiento de conciliación legislativa. Sin embargo, la conciliación no se habría completado dentro del plazo previsto, lo que generó dudas sobre la validez del trámite y las consecuencias jurídicas de la diferencia entre las versiones aprobadas. La situación trasladó la discusión del terreno presupuestal al jurídico: ahora, el interrogante central es qué procedimiento puede utilizar el Gobierno para establecer el presupuesto de 2027 sin desconocer las reglas constitucionales y legales. ¿Qué pasará con los recursos de 2027? El Presupuesto General de la Nación había sido aprobado por un monto de $634,9 billones, después de extensas jornadas de discusión en el Congreso. No obstante, la controversia sobre el procedimiento abrió la posibilidad de que el Ejecutivo tuviera que recurrir a la expedición del presupuesto mediante decreto, de acuerdo con las condiciones jurídicas aplicables. De concretarse ese escenario, el monto y las disposiciones que quedarían incorporadas dependerían del texto que legalmente pueda adoptarse. Por ello, no debe asumirse que todas las modificaciones aprobadas durante las últimas votaciones necesariamente formarían parte del presupuesto definitivo. El caso también plantea interrogantes sobre los controles ejercidos por el Ministerio de Hacienda, los ponentes y las secretarías de las cámaras para verificar que las proposiciones correspondieran efectivamente a las decisiones tomadas en las plenarias. Una controversia que escala en el Congreso La discusión deja en evidencia las tensiones entre la necesidad de aprobar oportunamente el presupuesto y la obligación de cumplir estrictamente las reglas del trámite legislativo. Mientras varios congresistas reclaman explicaciones por las presuntas fallas, el Gobierno enfrenta el desafío de determinar la ruta jurídica para garantizar la financiación del Estado durante 2027. Por ahora, la controversia mantiene abierta la pregunta sobre quién debe responder por las inconsistencias señaladas y hasta dónde podrían extenderse sus efectos sobre el proyecto presupuestal. Más allá de las responsabilidades políticas, el desenlace dependerá de la verificación del procedimiento y de las decisiones jurídicas que se adopten frente a las diferencias detectadas en el artículo 65.

Compartir artículo

FacebookXWhatsAppThreadsCorreo