¡Para el petrismo, los paramilitares son criminales hasta que pueden servirle para atacar a un adversario político! Durante años los condenaron con absoluta contundencia. Pero cuando apareció la posibilidad de conseguir declaraciones contra Abelardo de la Espriella, un antiguo asesor de Gustavo Petro buscó nada menos que a Salvatore Mancuso. ¡Y apenas ocho días antes de la segunda vuelta presidencial! Su nombre es Víctor de Currea Lugo. Y lo que se conoce de este episodio merece explicaciones. De Currea Lugo es médico, profesor universitario, escritor y antiguo asesor del gobierno Petro. En enero de 2023 fue designado embajador en Emiratos Árabes Unidos, pero nunca llegó a posesionarse. Su nombramiento terminó envuelto en denuncias de presunto acoso sexual, que él rechazó y que no constituyen una condena judicial. Sin embargo, la controversia frustró su llegada al servicio diplomático. En septiembre de 2025 reapareció en Nueva York acompañando a Gustavo Petro durante una manifestación contra Israel, donde le sirvió de traductor. Fue aquella polémica intervención en la que Petro pidió a militares estadounidenses desobedecer las órdenes de Donald Trump. El episodio provocó la revocación de su visa estadounidense. Posteriormente, Petro también fue incluido en la lista OFAC, conocida como lista Clinton. Pero el capítulo más comprometedor para De Currea Lugo apareció durante la campaña presidencial de 2026. Según las denuncias conocidas, el 23 de mayo envió un cuestionario al exjefe paramilitar Salvatore Mancuso y el 13 de junio le remitió un audio, apenas ocho días antes de la segunda vuelta. El propósito señalado era obtener declaraciones que pudieran perjudicar políticamente a Abelardo de la Espriella. Mancuso confirmó que recibió los mensajes, pero aseguró que no los respondió. ¡Vaya manera de entender la coherencia política! El petrismo, que durante años convirtió la lucha contra el paramilitarismo en una de sus principales banderas, ahora tiene que explicar por qué un antiguo asesor de Petro buscó a uno de los máximos comandantes de las autodefensas en plena campaña presidencial. Contactar a Mancuso no constituye por sí mismo un delito. Investigar a un candidato también es legítimo. Pero una cosa es buscar información verificable y otra muy distinta sería intentar conseguir acusaciones para golpear electoralmente a un adversario. Y aquí hay dos asuntos particularmente delicados. Primero, el momento escogido: ocho días antes de las elecciones, cuando una denuncia explosiva puede causar un daño político sin dejar tiempo suficiente para contrastarla. Segundo, la cercanía de De qCurrea Lugo con Petro. ¿Actuó por iniciativa propia? ¿Alguien conocía sus gestiones? ¿Existió alguna coordinación política? Son preguntas que deben responderse con pruebas. Porque resulta demasiado cómodo pontificar sobre derechos humanos desde una universidad, condenar a los paramilitares desde una tribuna y después tener que explicar por qué se buscó a Salvatore Mancuso cuando estaba en juego la Presidencia. Y ese es el problema de la supuesta superioridad moral de ciertos sectores del petrismo. Exigen a sus adversarios una transparencia absoluta, pero cuando las controversias aparecen en su propio entorno, la contundencia de sus discursos parece desaparecer. Víctor De Currea Lugo tiene derecho a defenderse. Pero también debe explicar qué pretendía conseguir, por qué contactó a Mancuso en ese momento y si alguien más participó en la iniciativa. Porque la ética no puede ser un arma para condenar al adversario y un adorno que se guarda cuando estorba a los propios intereses. Y si algo deja esta historia es una contradicción que el petrismo no puede despachar con otro discurso sobre derechos humanos: quienes hicieron del paramilitarismo una bandera de condena política ahora tienen que explicar por qué uno de sus antiguos asesores buscó a Salvatore Mancuso en vísperas de una elección presidencial. La superioridad moral es muy fácil de predicar. Lo difícil es practicarla cuando el poder está de por medio. Y es que en política, nada es casualidad.
ORIGINALES · OPINIÓN DE RRP
La doble moral petrista
El contacto de Víctor de Currea Lugo con Salvatore Mancuso, en plena campaña presidencial, desata cuestionamientos sobre la coherencia política del petrismo y plantea interrogantes sobre el propósito de esas gestiones.

