La oposición de centroizquierda encabeza por un estrecho margen las elecciones legislativas celebradas este domingo en Suecia. Con el 94 % de los distritos electorales escrutados, el bloque liderado por la socialdemócrata Magdalena Andersson alcanza el 49,3 % de los votos, frente al 49,1 % obtenido por las fuerzas que respaldan al primer ministro conservador, Ulf Kristersson. La diferencia también se refleja en la composición del Parlamento: el bloque de Andersson obtendría 175 escaños, mientras que la coalición de derecha alcanzaría 174. Sin embargo, el resultado todavía no es definitivo, ya que el recuento de los votos emitidos desde el exterior y de algunos sufragios anticipados se completará el próximo miércoles. El escrutinio ha reducido considerablemente la ventaja que las encuestas a pie de urna habían otorgado inicialmente a la oposición. De mantenerse la tendencia, el Partido Socialdemócrata volvería a ser la fuerza más votada del país, aunque registraría alrededor del 28 % de los sufragios, lo que supondría su peor resultado desde 1928. En contraste, el Partido Conservador obtendría cerca del 19,9 % y superaría a Demócratas de Suecia, que quedaría en torno al 17,6 %. La posible formación del próximo Gobierno dependerá de negociaciones entre varias fuerzas políticas. Los partidos de Izquierda, Centro y Medio Ambiente, que respaldan al bloque de Andersson, mejorarían sus resultados, pero mantienen diferencias sobre la posibilidad de integrar un eventual Ejecutivo. Andersson ha descartado colaborar con Demócratas de Suecia, mientras que el Partido de Centro se ha mostrado contrario a formar parte de un Gobierno que incluya a los socialistas. En el bloque conservador también existen interrogantes. Kristersson rompió en 2022 con la tradicional política de aislamiento de la ultraderecha y los partidos de derecha habían abierto la posibilidad de que Demócratas de Suecia ingresara por primera vez en un Gobierno si conseguían la mayoría. El líder conservador ha reconocido que el resultado podría conducir a negociaciones complejas y ha señalado que está dispuesto a explorar diferentes alternativas. La inmigración, la seguridad, la inflación, la sanidad y la educación estuvieron entre los principales asuntos de la campaña. En materia migratoria, Suecia ha endurecido significativamente su política durante los últimos años: el número de solicitantes de asilo pasó de unos 160.000 en 2015 a una previsión de 4.200 para 2026. Tanto la derecha como los socialdemócratas han defendido medidas restrictivas, mientras Demócratas de Suecia propone endurecer aún más las condiciones de residencia y nacionalidad.

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