La visita de Marco Rubio a Barranquilla dejó sobre la mesa una posibilidad de enorme peso político: Donald Trump podría convertir a Colombia en uno de sus próximos destinos en América Latina. No existe todavía un anuncio oficial, pero el nuevo momento que atraviesa la relación entre Bogotá y Washington alimenta una versión que empieza a ganar fuerza. El escenario cambió. El Gobierno de Abelardo De La Espriella estrechó la cooperación con Estados Unidos en seguridad, narcotráfico, inversión y defensa de intereses estratégicos en el hemisferio. La visita de Rubio a la sede alterna del Gobierno en Barranquilla terminó de confirmar el acercamiento entre ambos países. Colombia también entró al Escudo de las Américas, iniciativa impulsada por Washington para fortalecer la cooperación regional contra organizaciones criminales y estructuras vinculadas al narcotráfico. Ese alineamiento coloca nuevamente al país como uno de los aliados estratégicos de Estados Unidos en Sudamérica. Una eventual llegada de Trump tendría un significado que iría mucho más allá de la fotografía diplomática. Sería una señal política de respaldo a la nueva relación bilateral y podría reforzar la cooperación en inteligencia, lucha antidrogas, terrorismo, inversión y seguridad hemisférica. Trump no ha sido un presidente particularmente inclinado a recorrer América Latina. Durante su primer mandato, su única visita efectiva a la región fue Argentina, donde participó en la cumbre del G20 de 2018. Por eso, una eventual escala en Colombia tendría una carga política especial. Por ahora no hay confirmación de la Casa Blanca. Pero después del paso de Rubio por Barranquilla, la relación entre Washington y Bogotá entró en otra dimensión. Si Trump decide viajar a Colombia, sería la imagen más contundente del giro que tomó la política exterior colombiana tras la salida de Gustavo Petro.

Compartir artículo

FacebookXWhatsAppThreadsCorreo