El debilitamiento de las capacidades de inteligencia y contrainteligencia del Ejército durante los últimos años fue el centro de las denuncias del coronel retirado Tito González, quien, en una entrevista con Semana, expuso lo que considera una serie de decisiones que afectaron la estructura y el funcionamiento de esta área estratégica de las Fuerzas Militares. Según el oficial en retiro, aunque los problemas comenzaron a evidenciarse desde 2015, durante el Gobierno de Gustavo Petro se habría profundizado el deterioro institucional, particularmente por decisiones relacionadas con la asignación de recursos, la actualización de equipos técnicos y la selección de personal especializado. González sostuvo que varios oficiales y suboficiales con experiencia en inteligencia y contrainteligencia fueron apartados de sus funciones o excluidos de los procesos de ascenso, situación que, a su juicio, terminó debilitando las capacidades operativas del Ejército. En sus declaraciones, el coronel retirado señaló directamente al entonces ministro de Defensa, Iván Velásquez, a quien atribuyó la conformación de un grupo de asesores que habría buscado intervenir en los procesos internos de inteligencia. Según su versión, esa estructura pretendía centralizar el manejo de información y ejercer influencia sobre distintos organismos del sector. Uno de los nombres mencionados por González es el del coronel retirado Juan Carlos Mazo, a quien identificó como una figura clave en los procesos de transformación de la inteligencia militar iniciados años atrás. También hizo referencia al general Emilio Cardozo, excomandante del Ejército, por presuntas decisiones que habrían impedido el ascenso de oficiales especializados. El oficial explicó que los antecedentes de esta situación se remontan a 2015, cuando se desarrollaron los Comités de Revisión e Innovación Estratégica para el Sistema y Subsistema de Inteligencia y Contrainteligencia Militar (CREI), en medio de los ajustes institucionales derivados del proceso de paz con las Farc. De acuerdo con González, esas revisiones terminaron generando entre cuatro y cinco afectaciones directas a las capacidades del sistema. Posteriormente, durante el Gobierno de Iván Duque, se habría realizado un diagnóstico que identificó cerca de 75 debilidades, de las cuales aproximadamente el 57 % estaban relacionadas con problemas organizacionales, estructurales y presuntos usos indebidos de la contrainteligencia. Sin embargo, las denuncias más delicadas del coronel retirado están relacionadas con presuntas solicitudes de información sobre otros altos mandos militares. González aseguró que, cuando se desempeñaba como jefe de Estado Mayor y comandante encargado del Comando de Contrainteligencia del Ejército, recibió requerimientos relacionados con posibles irregularidades atribuidas a los generales Zapateiro y González Lamprea, así como al coronel Sarmiento. Según su relato, esas solicitudes habrían sido realizadas por conducto del coronel Juan Carlos Mazo y buscaban establecer qué información tenía sobre los oficiales mencionados. El exmilitar afirmó que interpretó esos acercamientos como un intento de presionarlo para entregar información reservada de contrainteligencia. González también aseguró que una comisión que tenía prevista en Estados Unidos fue suspendida por orden del entonces ministro Iván Velásquez, circunstancia que relacionó con los episodios que estaba denunciando. El coronel retirado calificó esos procedimientos como ilegales y sostuvo que las solicitudes se habrían realizado por fuera de los canales institucionales y de los protocolos establecidos en la legislación de inteligencia.

Compartir artículo

FacebookXWhatsAppThreadsCorreo