La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil terminó convirtiéndose en un nuevo episodio de tensión política en América Latina. El senador y excandidato presidencial llegó a Estados Unidos el miércoles 28 de octubre, después de protagonizar un recorrido que incluyó el paso por Argentina y Ecuador, en medio de una controversia judicial y diplomática. El episodio comenzó después de que el Tribunal Superior Electoral proclamara la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva, quien consiguió la reelección presidencial tras superar a Bolsonaro por poco más de tres puntos porcentuales y una diferencia aproximada de 4,4 millones de votos. La situación se complicó cuando la Justicia ordenó a Flávio Bolsonaro entregar sus pasaportes ordinario y diplomático, además de impedirle salir del país, en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero. La notificación establecía como plazo máximo las once de la mañana del martes 27 de octubre. Aunque inicialmente aseguró que no tenía intención de abandonar Brasil y que cumpliría con las disposiciones judiciales, su paradero se convirtió en un misterio. Desde el lunes, sus colaboradores y aliados políticos desconocían su ubicación. Rogerio Marinho, coordinador de su campaña, reveló que recibió un mensaje de texto en el que Bolsonaro le comunicaba que dejaría pasar un tiempo antes de volver a conversar con su equipo. Esa fue, según explicó, la única comunicación que tuvieron durante esas horas. Posteriormente, distintos reportes señalaron que el dirigente cruzó a pie la frontera hacia Argentina. El Gobierno de Javier Milei inicialmente manifestó desconocer su llegada, pero después confirmó que había ingresado con sus documentos en regla. Desde Puerto Iguazú, Bolsonaro continuó su recorrido en una aeronave privada con destino a Ecuador. Tras hacer escala en Guayaquil, emprendió el vuelo hacia Florida, Estados Unidos, donde finalmente se estableció junto a su familia. La operación generó repercusiones diplomáticas. En Argentina, sectores de la oposición exigieron explicaciones por las condiciones en las que se produjo su ingreso y presentaron una denuncia penal contra el presidente Javier Milei, el canciller Pablo Quirno y el asesor presidencial Santiago Caputo, por un supuesto encubrimiento agravado. En Ecuador también surgieron cuestionamientos por el tránsito de la aeronave, aunque las autoridades no habían ofrecido explicaciones sobre las circunstancias del recorrido. Una vez en territorio estadounidense, Flávio Bolsonaro publicó un mensaje en el que se presentó como el «verdadero presidente electo de Brasil». En su pronunciamiento denunció presuntas irregularidades en las elecciones, aseguró ser víctima de persecución política y anunció que continuará ejerciendo como líder de la oposición desde el extranjero. El dirigente también encontró respaldo en Donald Trump, cercano a su familia, quien cuestionó el proceso electoral brasileño y calificó los comicios como extraños, llegando incluso a insinuar que pudieron estar marcados por un fraude. La salida de Bolsonaro abre un nuevo capítulo en la confrontación política brasileña. Mientras Lula consolida su nuevo mandato, el excandidato busca mantener su influencia sobre la oposición desde Estados Unidos. Queda por establecer si conseguirá sostener el respaldo de sus seguidores o si su permanencia fuera de Brasil terminará debilitando su proyecto político.
Así fue como Flávio Bolsonaro huyó de Brasil hacia EE.UU.: escape desató una tormenta política
El senador y excandidato presidencial abandonó territorio brasileño después de que la Justicia ordenara la entrega de sus pasaportes por una investigación relacionada con presunto lavado de dinero.

