El procurador general de la Nación, Gregorio Eljach, abrió un nuevo capítulo de cambios dentro del Ministerio Público al solicitar la renuncia de todos los procuradores delegados de la entidad.
La petición habría sido comunicada desde el despacho del jefe del Ministerio Público desde la semana pasada y cobijaría a los funcionarios que actualmente ocupan estos cargos de alto nivel. Entre ellos estarían el delegado para los Derechos Humanos, Néstor Osuna, el delegado para la Vigilancia de la Función Pública y el secretario general encargado, Gabriel Romero. La decisión se produce en un momento de tensión dentro de la Procuraduría, luego de varias declaraciones de sindicatos y protestas frente a la sede principal por los recientes despidos y movimientos de funcionarios. Los cambios se intensificaron después de que Eljach declarara insubsistentes a dos procuradoras delegadas consideradas de gran influencia dentro de la institución y se produjeran nuevas salidas de funcionarios en algunas dependencias. Los procuradores delegados cumplen un papel central en el funcionamiento de la entidad. Debido al volumen de procesos que maneja la Procuraduría a nivel nacional, estos funcionarios ejercen por delegación labores relacionadas con el control disciplinario, la intervención judicial y la prevención. En ese sentido, la salida masiva de delegados podría representar una de las mayores reestructuraciones internas desde la llegada de Eljach a la Procuraduría General. Nuevos nombramientos generan controversia Paralelamente a las salidas, la administración de Eljach ha comenzado a realizar nuevos nombramientos en diferentes dependencias. Entre los cambios está la llegada de Margarita María Otero Mendoza como procuradora delegada para la Mujer, la Infancia y la Adolescencia. Su designación generó cuestionamientos debido a su parentesco con Emilio Otero, exsecretario general del Congreso, quien ha enfrentado investigaciones judiciales. También fue designada Luz Angélica Vizcaíno como procuradora delegada para las Fuerzas Militares, luego de la salida de María Paola Suárez. La sucesión de despidos, renuncias solicitadas y nuevos nombramientos mantiene la atención sobre la gestión de Eljach y ha provocado cuestionamientos de organizaciones sindicales que piden explicaciones sobre las decisiones adoptadas al interior del órgano de control.

