Mientras Santa Marta enfrenta las consecuencias del paro armado de los Conquistadores de la Sierra, Gustavo Petro reapareció para defender su gestión en la ciudad y darle recomendaciones al Gobierno sobre cómo enfrentar al mismo grupo con el que su administración abrió diálogos durante la Paz Total.

El expresidente destacó la reducción de la pobreza, el crecimiento turístico de Santa Marta y la financiación de una planta desalinizadora. También cuestionó la situación actual de ese proyecto y defendió las inversiones realizadas durante sus cuatro años de gobierno.

Sin embargo, los Conquistadores de la Sierra también hicieron parte de la estrategia de diálogo impulsada por la administración Petro. El propio exmandatario reconoció que su gobierno sostuvo conversaciones con la organización buscando avanzar hacia su desmantelamiento y la entrega de sus principales líderes a Estados Unidos.

Ese proceso no terminó con el desmantelamiento anunciado. Petro aseguró que la DEA no aceptó la fórmula planteada para la entrega de cabecillas y señaló que la Fiscalía sostuvo que no existía una figura jurídica para un sometimiento colectivo.

Ahora, después del paro armado protagonizado por los Conquistadores en Magdalena y La Guajira, Petro propone reconstruir el batallón de alta montaña en la Sierra Nevada, fortalecer la Policía montada y continuar buscando una salida de sometimiento para la organización.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta sobre los resultados de la estrategia aplicada durante los últimos cuatro años: ¿cómo llegó al nuevo gobierno una organización que estuvo en conversaciones con el Estado con capacidad para decretar un paro armado y afectar la normalidad de varios territorios?

Petro reivindica las inversiones y defiende su estrategia. El problema de seguridad que representan los Conquistadores de la Sierra sigue sobre la mesa.

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