El expresidente Gustavo Petro calificó este martes desde Barranquilla como una persecución la cancelación de visas a dirigentes cercanos a su sector político y afirmó que el tema debería ser examinado por la Corte Penal Internacional.
Petro señaló a la Casa Blanca y al Departamento de Estado de Estados Unidos. Sostuvo que actuaciones como la suspensión de visas contra dirigentes progresistas podrían constituir, en su interpretación, una persecución sistemática contra un grupo por su identidad política.
Es una persecución, eso está castigado en el Estatuto de Roma, es un crimen de lesa humanidad, dijo. También habló de un apartheid político dirigido, según su versión, contra quienes piensan distinto a los sectores que hoy ejercen el poder en Washington.
Sobre la senadora Martha Peralta, a quien Washington le revocó la visa, el exmandatario cuestionó la decisión y destacó su condición de mujer indígena elegida por voto popular. Defendió su trayectoria y preguntó cómo puede atentar una mujer indígena elegida democráticamente.
Petro anunció además que ha solicitado una coalición entre organizaciones indígenas de Colombia y de Estados Unidos para defender, mediante movilización, a quienes considera afectados por decisiones políticas en la región y en ese país.
El pronunciamiento contrasta con el respaldo que el presidente Abelardo De La Espriella dio a la revocatoria de visas y con su advertencia sobre posibles nuevas restricciones, incluida la lista OFAC. La disputa eleva el costo político del caso Peralta-Torres de cara a la oposición y a la relación bilateral.

