Al Atlántico no le están haciendo un recorte. Le están metiendo un tijeretazo de más de medio billón de pesos a su inversión. Y eso no se queda en una tabla de Excel. Eso puede traducirse en menos plata para energía, vivienda, salud, educación, agricultura y obras que el departamento necesita. El proyecto del presupuesto nacional o presupuesto de la verdad, como lo llama el Gobierno, para 2027 deja al Atlántico con cerca de $2,25 billones, frente a los $2,88 billones inicialmente asignados para 2026. La diferencia es brutal: $635.823 millones menos, una caída del 22,02 %. Frente al presupuesto final de 2026, la reducción todavía rondaría los $538.181 millones. Y aquí es donde el asunto se vuelve mucho más grave. Minas y Energía cae de 24,6 % a 11,7 %. En un departamento atrapado durante años en una crisis eléctrica, eso significa menos margen para financiar soluciones energéticas, subsidios o proyectos relacionados con un problema que golpea directamente el bolsillo de la gente. Vivienda cae de 7,1 % a apenas 1,7 %. Eso puede significar menos capacidad para financiar vivienda, agua potable y saneamiento. Salud quedaría alrededor del 1 %, mientras la regionalización identifica cerca de $22.221 millones para ese sector. Educación baja de 8,6 % a 8 % y Agricultura queda en apenas 0,6 %. Y hay una cifra que resume el golpe: la inversión aproximada por habitante bajaría de $1 millón a $800 mil. Son unos $200 mil menos por habitante en inversión regionalizada. Tal como está el presupuesto hoy, el Atlántico sería el departamento con la mayor reducción en pesos del país y asumiría el 37,36 % de un recorte nacional de $1,44 billones. Si esas cifras se sostienen, el Gobierno tiene una explicación enorme que darle al departamento. Porque aquí no estamos hablando de austeridad abstracta. Estamos hablando de obras que podrían no arrancar, proyectos que podrían aplazarse, subsidios que podrían quedar cortos y necesidades que seguirían acumulándose. Y yo no quisiera creer que los congresistas del Atlántico vayan a guardar silencio simplemente porque no quieren enfrentarse al Gobierno. Tampoco quisiera ver a ministros de esta tierra que llegaron con poses de muñequitos de pudín, anunciando grandes obras para Barranquilla, y que ahora, cuando aparece el presupuesto que debe financiarlas, se vuelvan invisibles. Porque para anunciar proyectos sobran cámaras. El verdadero poder político se demuestra cuando hay que conseguir la plata. Y si al Atlántico le quitan más de $500 mil millones, aquí no necesitamos funcionarios posando. Necesitamos saber quién va a defender esa plata y quién va a quedarse callado mientras se la recortan al departamento. Y es que en política, nada es casualidad.

Compartir artículo

FacebookXWhatsAppThreadsCorreo