Fueron ciento cuarenta y ocho mil millones de pesos que RTVC esperaba recibir y nunca entraron. Contratos comprometidos por encima de la caja disponible. Conciertos de miles de millones. Alertas de los organismos de control. Denuncias internas de censura y presión editorial. Esa fue la herencia que recibió el nuevo Gobierno en el sistema de medios públicos. Petro se fue. Hollman Morris salió. La propaganda descarada terminó, pero la cuenta quedó sobre la mesa. RTVC proyectó para 2026 ingresos por $460 mil millones, pero hasta agosto solo había recaudado $312 mil millones. La brecha llegó a $148 mil millones. Para entonces ya había comprometido $356.566 millones, cerca de $44.300 millones más de lo que realmente tenía disponible. Mientras las finanzas se apretaban, los gastos políticos y culturales crecían. El Concierto de la Esperanza de 2024 costó $2.295 millones. Para 2025 se estructuró otro evento por $3.965 millones, con más de $2.100 millones asociados inicialmente a Residente y su equipo. En 2026 apareció otro contrato por $4.437 millones para producción, logística y artistas. No eran precisamente tiempos de austeridad. La contratación también quedó bajo la lupa. La Procuraduría abrió investigaciones por posibles irregularidades y la Contraloría había reportado 24 hallazgos administrativos en RTVC, incluido uno fiscal por $9.371 millones relacionado con un contrato tecnológico anterior. También hubo cuestionamientos sobre convenios multimillonarios vinculados a las Emisoras de Paz y otras entidades públicas. Pero el problema de RTVC fue más allá de la plata. Hay varios testimonios de trabajadores que denunciaron censura, presiones para modificar contenidos, exclusión de voces críticas y decisiones editoriales favorables al Gobierno Petro. Hollman Morris rechazó esas acusaciones. Aun así, el señalamiento golpeó exactamente donde más duele a un medio estatal: su independencia. RTVC terminó pareciéndose demasiado al tipo de aparato propagandístico que durante años la izquierda latinoamericana defendió en otros países: un medio financiado por todos, pero alineado políticamente con quienes controlaban el poder. RTVC Se convirtió en el Telesur de Colombia. Ese es el verdadero escándalo. No basta con decir que eran conciertos, cultura o comunicación pública. Cuando una entidad termina con una brecha de $148.000 millones, compromisos superiores a su caja y denuncias de haber convertido la información pública en militancia, alguien tiene que responder por las prioridades. Porque RTVC no era la caja menor de un proyecto político. Era patrimonio público. Y el problema no es únicamente cuánto gastaron. El problema es en qué lo gastaron, para qué lo gastaron y qué quedó cuando se fueron. Afortunadamente en gobierno de Petro terminó, gracias a Dios Hollman Morris ya no está al frente, pero los malos manejos terminaremos pagándolos los de siempre, con nuestros impuestos. Y es que en política, nada es casualidad.
ORIGINALES · OPINIÓN DE RRP
El saqueo a RTVC
La situación financiera de RTVC, los compromisos presupuestales y las denuncias sobre presuntas presiones editoriales reabren el debate sobre el manejo de los medios públicos durante la administración de Gustavo Petro.

