Un teléfono celular entregado por la excongresista Aida Merlano a las autoridades se convirtió en uno de los puntos de discusión durante las audiencias preparatorias del juicio contra el empresario Julio Gerlein y los abogados Teodoro Deyongh y Diego Luis Muñetón. El dispositivo fue mencionado durante la diligencia judicial luego de que la defensa de Muñetón cuestionara la forma en que la Fiscalía entregó la información contenida en el aparato. Según el abogado, los datos recibidos estaban incompletos y la evidencia original habría sido modificada. La defensa sostuvo que el celular había sido solicitado con anterioridad, pero que finalmente fue entregado el 19 de agosto. A partir de ese momento surgieron interrogantes sobre quién había tenido el dispositivo, cómo fue manipulado y qué información terminó incorporándose al proceso. De acuerdo con lo expuesto durante la audiencia, el teléfono contenía una cantidad considerable de información: copias de conversaciones, 1.813 archivos, 14 audios, 121 bases de datos, 261 imágenes y 348 registros de contraseñas, entre otros elementos. El fiscal encargado del caso explicó que el celular había pertenecido a Merlano durante el periodo en que estuvo recluida en la cárcel El Buen Pastor, en Bogotá, antes de su fuga en 2019. El dispositivo había sido confiscado por las autoridades penitenciarias debido a que la entonces reclusa no tenía autorización para tenerlo. La Fiscalía señaló además que el aparato inicialmente no había sido incautado directamente por el ente investigador ni formaba parte de los elementos materiales probatorios almacenados bajo su custodia. Posteriormente, se realizaron actuaciones para incorporarlo a la cadena de custodia y establecer su trazabilidad. Durante el trámite, el celular volvió a manos de Merlano, quien había manifestado que contenía información relacionada con sus declaraciones y con posibles hechos de corrupción. La Fiscalía explicó que se permitió su manejo teniendo en cuenta que el dispositivo también contenía información de carácter personal que no necesariamente debía ser extraída por los investigadores. Uno de los aspectos centrales de la audiencia fue que la Fiscalía aclaró que la información contenida en ese dispositivo no será utilizada como elemento de la acusación durante el juicio oral. El ente investigador indicó que su actuación consistió en poner en conocimiento de las partes la existencia del teléfono, su manejo y las personas que tuvieron contacto con él. La jueza de conocimiento estableció que los archivos mencionados correspondían al último celular entregado por Merlano en agosto y no al conjunto de información que había sido descubierto previamente en marzo. Al determinarse que la Fiscalía no utilizará el contenido del teléfono como prueba en el juicio oral, la jueza consideró subsanada la observación planteada durante esta etapa. Cualquier cuestionamiento relacionado con la validez o incorporación de elementos probatorios podrá ser formulado en el momento procesal correspondiente. El caso se desarrolla dentro del proceso contra Julio Gerlein y los abogados Teodoro Deyongh y Diego Luis Muñetón, quienes fueron acusados por la Fiscalía de presuntamente ofrecer 500 millones de pesos a Merlano a cambio de que no colaborara con las autoridades en la investigación por corrupción electoral. Según la acusación, entre las condiciones habría estado que la excongresista no mencionara a integrantes de las familias Gerlein o Char. Así, el teléfono entregado por Merlano quedó en el centro de una controversia sobre su manejo y trazabilidad, aunque la Fiscalía dejó establecido durante la audiencia que su contenido no hará parte de las pruebas que utilizará para sustentar la acusación en el juicio oral.

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