Brasil acudirá este domingo 4 de octubre a las urnas para definir el rumbo político del país en unas elecciones marcadas por la confrontación entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Más de 158 millones de ciudadanos están habilitados para participar en la primera vuelta. La elección no se limitará a la Presidencia. Los brasileños también escogerán gobernadores, diputados y senadores, por lo que la composición del Congreso será determinante para el próximo gobierno. Si ningún candidato obtiene más del 50 % de los votos válidos, los dos más votados pasarán a una segunda vuelta prevista para el 25 de octubre. La campaña llega a su recta final con un escenario altamente polarizado. Lula busca un cuarto mandato presidencial no consecutivo, mientras Flávio Bolsonaro intenta consolidar el capital político heredado de su padre y presentar una alternativa desde la derecha. Uno de los principales asuntos en disputa es la política exterior. La relación con Estados Unidos y China adquirió especial relevancia durante la campaña, en un contexto de tensiones comerciales entre Washington y Brasil. Lula ha cuestionado las presiones estadounidenses, mientras que Flávio Bolsonaro plantea una relación más cercana con Washington.

La economía también pesa sobre los electores. Aunque el desempleo se encuentra en niveles inferiores a los registrados en 2022, persisten preocupaciones relacionadas con las tasas de interés, el endeudamiento de los hogares y el comportamiento de la economía brasileña. La corrupción es otro de los temas que atraviesan la campaña. El debate ha alcanzado a los dos principales sectores políticos y se ha mezclado con cuestionamientos sobre instituciones como el Supremo Tribunal Federal. La desinformación también se convirtió en un factor de la contienda. Durante las últimas semanas circularon acusaciones y contenidos engañosos relacionados con asuntos religiosos, declaraciones de los candidatos y supuestas posiciones de sus campañas. Otro punto clave será la relación entre el próximo presidente y el Supremo Tribunal Federal. El Congreso que resulte elegido tendrá un papel relevante en el equilibrio institucional del país, mientras el próximo mandatario tendrá la posibilidad de realizar nombramientos en la máxima corte durante su periodo. En paralelo, la seguridad pública se mantiene entre las principales preocupaciones de los votantes. Flávio Bolsonaro ha planteado medidas de endurecimiento contra el crimen y una política penitenciaria inspirada en parte en el modelo aplicado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele. Con las urnas a punto de abrir, Brasil enfrenta una elección que trasciende la disputa entre dos candidatos: también definirá la correlación de fuerzas en el Congreso, el rumbo de su política exterior y el equilibrio entre los poderes del Estado durante los próximos años.

