La carrera por la Presidencia de Brasil cambió de escenario en pocas semanas. Luiz Inácio Lula da Silva, quien al comienzo de la campaña aparecía con una ventaja más amplia, enfrenta ahora una disputa mucho más cerrada con Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Cuando comenzó formalmente la campaña para la primera vuelta, prevista para el 4 de octubre, Lula mantenía entre seis y ocho puntos de ventaja sobre Flávio en varios estudios de opinión. Sin embargo, los sondeos más recientes muestran una reducción de esa diferencia y anticipan una segunda vuelta entre ambos candidatos. En los escenarios de balotaje, las cifras presentan diferencias mínimas. La encuesta de Quaest, divulgada por O Globo, registra 42 % para Flávio Bolsonaro frente a 40 % para Lula. Por su parte, un estudio de Atlas Intel para Bloomberg ubica al hijo del expresidente en 47,2 %, mientras Lula alcanza 46,8 %. PoderData también muestra un escenario estrecho, con 45,4 % para Bolsonaro y 44 % para el actual mandatario. Otros estudios muestran una tendencia diferente. La encuesta de Nexus para BTG Pactual sitúa a Lula por encima, con 47 % frente a 46 % de Flávio, mientras que Datafolha registra 46 % para el mandatario y 44 % para su rival. En todos estos casos, las diferencias están dentro de los márgenes de error, por lo que los resultados son considerados empates técnicos. El cambio resulta significativo frente a las mediciones de agosto. En ese momento, un estudio de Atlas para Bloomberg mostraba a Lula con 47,1 % frente a 42,6 % de Flávio en una eventual segunda vuelta. Un mes después, el candidato opositor había reducido considerablemente la distancia. El escenario también está marcado por el nivel de rechazo hacia los dos principales candidatos. Según Atlas, 52 % de los consultados aseguró que no votaría por Lula bajo ninguna circunstancia, mientras que Flávio Bolsonaro registra un rechazo del 50,2 %. A esto se suma una desaprobación del 54 % a la gestión de Lula en la encuesta de Quaest. Uno de los factores que aparece en el debate electoral es la situación económica de los hogares brasileños. El texto señala que una parte importante de la población enfrenta altos niveles de endeudamiento y dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras. Lula ha defendido programas de renegociación de deudas, mientras que sus críticos han cuestionado algunas de sus declaraciones sobre el costo de los alimentos y el poder adquisitivo de las familias. Flávio Bolsonaro, por su parte, ha centrado parte de su discurso en responsabilizar al Gobierno por la situación económica y ha planteado medidas como una reducción de impuestos para empresas y familias con el objetivo de estimular el consumo y la inversión privada. El candidato también busca diferenciarse políticamente de su padre. Durante su campaña ha insistido en proyectar una imagen más moderada y centrada, una estrategia que busca ampliar su respaldo más allá del electorado tradicionalmente identificado con el bolsonarismo. Además de Lula y Flávio, Renán Santos aparece como uno de los candidatos con mayor intención de voto entre los demás aspirantes. Según el estudio de Atlas citado en el texto, registra 5,1 % en primera vuelta. El comportamiento de esos votantes podría adquirir relevancia en un eventual balotaje. Flávio Bolsonaro, de 45 años, inició su carrera política como diputado estadual de Río de Janeiro y posteriormente llegó al Senado Federal. A finales de 2025 fue designado candidato presidencial por su padre, quien se encontraba privado de la libertad tras su condena relacionada con la trama golpista de 2022. Con la primera vuelta cada vez más cerca, los sondeos muestran un escenario competitivo y con diferencias reducidas entre los dos principales aspirantes. La elección tendrá su primera jornada el 4 de octubre, mientras que una eventual segunda vuelta está programada para el 25 de octubre.

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